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Adiós al intermediario

Desde un punto de vista apocalíptico, el periodismo se hunde, se muere, padece de enfermedad terminal. En estos últimos meses se han dado bastantes muestras de ello: el periódico ADN cerró, el diario Público en concurso de acreedores y con los empleados trabajando sin cobrar su sueldo,  el fin de la Radio y la Televisión de l’Hospitalet, la amenaza de cierre de la Televisión de Badalona, ERE en El Punt Avui y la lista se va engordando. ¿Causas? Crisis y de rebote falta de inversión publicitaria y pública.

Aunque, por suerte, están surgiendo proyectos, en los que creo que está el futuro del periodismo.

¿Por qué tenemos que comprar un diario si las noticias son de ayer y la información es de agencia? El modelo de negocio de los diarios ya no funciona y no es culpa de Internet, que los contenidos sean gratuitos, las grandes empresas de la prensa no quieren renunciar como tampoco lo hace la industria editorial ni la discográfica a su estatus y a sus ingresos.

Imagen de la Revista Orsai, Número 2

Revista Orsai, Número 2

Quién sí que se ha sabido readaptar es Hernán Casciari. Este autor argentino que empezó escribiendo cuentos en un blog personal, Orsai, poco a poco fue generando su comunidad de fieles lectores y después de su paso con éxito por la industria editorial  (con libros como “España perdiste” o “Más respeto que soy tu madre”) y periodística (columnas en “La Nación” y “El País”), dijo basta al yugo que mermaba su creatividad como autor y decidió eliminar los intermediarios (representante, abogado, gestor, editorial, diario…) y gestionar por si mismo su obra. Así junto a su mejor amigo de infancia Chiri Basilis y otros compañeros emprendieron la aventura y la locura de crear la Revista Orsai en papel, que también tiene su versión digital. Llevan ya cinco números sin publicidad ni subvención alguna solo financiados por la venta de ejemplares a lectores de alrededor del mundo; han participado con sus textos y dibujos nombres como Altuna, Hornby, Villoro, Ares, Paz Soldán o Jorge González; han abierto una pizzería en Sant Celoni y un bar en Buenos Aires y han creado una editorial imposible, eliminando de nuevo todos aquellos intermediarios entre el autor y el lector, que se llevan la mayoría de las ventas del libro. Aquí sus mandamientos.

Recomiendo si tienen tiempo leer toda la historia detrás de Orsai, pero aviso que crea adicción.

Por suerte no es la única iniciativa que le da la vuelta al periodismo, ya lo comentaba Casciari en uno de sus últimos posts explicando otros proyectos similares. Se trata de Panenka, una revista mensual, que lleva también cinco números, y que se financia con publicidad y las ventas de los ejemplares de la revista. Aparte de su valentía de hacerse un sitio en la perecedera prensa impresa, su intención es lo más poderoso; insatisfechos de no encontrar en el mercado español un medio como el que soñaban, se lo inventaron, como pasó en Orsai. Lo expresan así de contundentes en algunos puntos de su manifiesto:

Imagen de la Revista Panenka, Número 3

Revista Panenka, Número 3

A “Panenka” le gustan las historias de fútbol sin espacio en los medios mainstream: historias de seres humanos que ganan y pierden. Sobre todo, que pierden.

“Panenka” no colabora con la dictadura de la actualidad, la agenda manida y los temas obvios, repetidos y políticamente correctos.

“Panenka” no forma parte de ningún grupo mediático. No nació en un rascacielos después de que un grupo de ejecutivos detectara un “nicho de mercado”; es el fruto de las conversaciones de bar de algunos periodistas. Varios cientos de botellines de cerveza lo atestiguan.

Imagen promocional del micromecenazgo del Anuari Mèdia.cat

Promoción del micromecenazgo del Anuari Mèdia.cat

Y, dejarme, daros otra muestra: el Anuario Mèdia.cat. Este proyecto del Grup de Periodistes Ramon Barnils se basa en publicar doce reportajes en profundidad sobre doce temáticas que durante el año pasado fueron silenciadas por los medios de comunicación catalanes. Necesitaban 3.200 € para llevarlo a cabo y apostaron por el crowdfunding o micromecenazgo, a base de aportaciones pequeñas e individuales el público puede financiar una idea para que se lleve a cabo. Ya han conseguido más de 5.900 €.

Con ellos y tantos otros el periodismo se reinventa, muta, se recicla y se renueva. Con aquellos que se aferran a obsoletos modelos de negocio el periodismo acabará muerto.

Así que… adiós Señor Intermediario.

Si se quiere profundizar sobre la cuestión de la desintermediación en distintas áreas y desde un punto de vista más académico recomiendo los artículos del Dr. Hugo Pardo Kuklinski en Digitalismo y su canal de Youtube especializado en esta cuestión.